2001. CHILE, UNA OPORTUNIDAD QUE NO SE PUEDE ESCAPAR

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Animados por su gran éxito en la producción y sobretodo la exportación de vinos de calidad, muchos productores se empezaron a preguntar porque no aprovechar estos canales de comercialización ya existentes para introducir un producto de siempre muy vinculado al vino. La realidad es que la superficie cultivada de olivos en Chile en aquel momento podía estar alrededor de 3000 ha, en marcos anchos con variedades de mesa la mayoría y algunas aceiteras de origen italiano básicamente, con producciones bajas y sin un rumbo claro para donde ir. Via Wine, de la familia Coderch plantó en San Rafael las primeras 80 ha. A partir de aquel momento grandes familias relacionadas con el mundo del vino y otros sectores, como Elvio Olave, Clemente Eblen y Alfonso Swett se lanzaron a acometer plantaciones entendiendo que ya disponían de un sistema de producción eficiente que si les permitía el poder crecer para posicionar el aceite chileno en el mundo.