Los olivareros andaluces, en pie de guerra contra la nueva PAC

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ABC / SEVILLA
6 years 51 weeks ago

Anuncian pérdidas de 625 millones si no se establecen criterios de diferenciación en los pagos, denuncia Asaja

El borrador de la nueva Política Agrícola Común (PAC) que prepara el Ejecutivo de Bruselas podría hacer perder al olivar andaluz, que representa más del 65% de toda la producción española, entre el 75 y el 80% de las ayudas que reciben en la actualidad. La razón, según denuncian desde Asaja, es que el nuevo proyecto no establece criterios de diferenciación en función del potencial productivo de las distintas comarcas agrarias.

Las propuestas legislativas para la reforma de la PAC, que en estos momentos se redactan en Bruselas, y de las que depende en gran medida el futuro del campo español, han sido analizado unas jornadas organizadas por Asaja-Sevilla, en las que también se trataron otras cuestiones, como el análisis de los costes en los diferentes sistemas de explotación, las opciones de reestructuración y reconversión del olivar tradicional, el análisis de la última campaña de aceite de oliva, el balance de producción y consumo de aceite de oliva, el análisis de los mercados y las perspectivas de futuro para este sector.

El presidente de la organización agraria en Sevilla, Ricardo Serra advirtió de la necesidad urgente de elevar a Bruselas una propuesta nacional en la que se recojan claramente los criterios de diferenciación en función del potencial productivo que deben incluirse en las propuestas legislativas que presentará la Comisión Europea a finales de mayo o principios de junio para su debate en el Consejo de Ministros de Agricultura de la UE y en el Parlamento Europeo.

En este sentido, Serra instó a la ministra de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino (MARM), Rosa Aguilar, así como a la consejera andaluza de Agricultura, Clara Aguilera, a no dormirse en los laureles y a elaborar y presentar con la mayor urgencia este documento que establezca el pago diferenciado para los distintos tipos de agricultura.

Ayuda por tramos

Desde la organización agraria se denuncia que el documento pone fin a los derechos históricos y ofrece tres posibles alternativas para la futura reforma. Si bien por el momento nada está decidido, parece que la Comisión muestra sus preferencias por la segunda alternativa, que establece una ayuda por tramos o capas con un pago básico a la renta para todos los agricultores de un Estado miembro o región o dos peldaños de ayuda adicionales, uno que se otorgaría por compromisos medioambientales y otro por la situación de la explotación en una comarca desfavorecida.

Si esta segunda alternativa sale adelante, será fundamental que el pago básico que se establezca fije criterios de diferenciación en función de la capacidad productiva de cada comarca. De lo contrario, se estaría tratando igual todos los casos y esto es una de las mayores amenazas de la reforma.

Si finalmente, aseguran desde Asaja, se opta por el «café para todos», los olivareros andaluces —más de 227.000 agricultores— perderían entre el 75 y el 80% de las ayudas de su pago único y pasarían de percibir una ayuda media de 630 euros por hectárea a una ayuda de tan sólo 150 euros por hectárea, lo que supondría para Andalucía dejar de percibir 625 millones de euros de los más de 800 que ahora vienen destinados al olivar.

En las jornadas se expuso un estudio llevado a cabo la Asociación Española de Municipios del Olivo (AEMO), en el que se pone de manifiesto que casi el 75% de toda la superficie olivarera española está en pérdidas. En los dos últimos años los costes del cultivo han sido superiores a los ingresos obtenidos de la producción de aceite, una situación que califica de «insostenible de no ser por las ayudas del pago único», que en los últimos años han compensado la pérdida de renta sufrida por este sector.

Precios bajos

En cuanto a la evolución de la campaña 2009/2010, el director de la Agencia para el Aceite de Oliva del Ministerio, Carlos Sánchez Laín, aseguró que esta campaña habrá un récord en el volumen de las exportaciones, con 805.000 toneladas, 140.000 toneladas más de la máxima histórica de exportaciones que se alcanzó hace dos campañas. Lamentablemente —añadió— la actual campaña ha estado marcada por los bajos precios, los más bajos de las siete últimas campañas, aunque como nota positiva cabe destacar que la diferencia de precios entre el aceite de oliva virgen extra y el resto de categorías se fue ensanchando a lo largo de la campaña, lo que pone de manifiesto que por primera vez se ha empezado a pagar la calidad.

En este sentido, el director de la Fundación Patrimonio Comunal Olivarero, Álvaro González-Coloma, indicó que no hay razones objetivas que justifiquen el bajo precio al que cotizan actualmente los aceites, puesto que es un producto sin apenas «stocks», la oferta y la demanda mundial están en equilibrio, no hay excedentes en España ni en el resto del mundo. La explicación, añadió, estaría en una alta volatilidad debido a la conjunción de factores económicos (falta de liquidez y mayor presión de la distribución), estadísticos (estimaciones dispares e interpretaciones de datos incorrectas) y psicológicos, motivados estos últimos por la crisis.